Según informa la Agencia de Noticias Hawzah, el martirio del Mensajero de Dios (la paz sea con él y su familia) está registrado en fuentes confiables de ambas tradiciones islámicas. A continuación se presentan algunas de estas referencias:
Envenenamiento y martirio del Profeta según los sabios chiíes
Shéij Mufíd (que Dios lo bendiga):
El Mensajero de Dios (la paz sea con él y su familia) falleció en Medina el lunes 28 de safar, envenenado. [1]
Shéij Tusi (que Dios lo bendiga):
Muhammad ibn Abd Allah (la paz sea con él y su familia) falleció envenenado el lunes 28 de safar, en el décimo año de la hégira. [2]
Shéij Tabarsi (que Dios lo bendiga):
Por ello, los musulmanes creen que, además de la dignidad de la profecía que le fue concedida, el Profeta (la paz sea con él y su familia) alcanzó también la gracia del martirio. [3]
Ibn Fattal Nishaburi (que Dios lo bendiga):
El Mensajero de Dios (la paz sea con él y su familia) falleció en Medina envenenado, el 28 de safar del año 11 de la hégira, a la edad de 63 años. Se dice también que su fallecimiento fue en el mes de rabi’ al-awwal, aunque la primera opinión es la más aceptada. [4]
‘Allama Hilli (que Dios lo bendiga):
Muhammad ibn Abd Allah (la paz sea con él y su familia) falleció envenenado el lunes 28 de safar del décimo año de la hégira. [5]
Muhammad ibn Ali Ardabili (que Dios lo bendiga):
El lunes 28 de safar del décimo año de la hégira, falleció envenenado a los 63 años de edad. Su madre fue Amina, hija de Wahb ibn Abd Manaf. [6]
‘Allama Maylisi (que Dios lo bendiga):
El lunes 28 de safar del décimo año de la hégira, falleció envenenado. [7]
Fuentes auténticas de la tradición suní
Al-Hakim Nishaburi, Al-Mustadrak ‘ala al-Sahihayn, vol. 3, p. 61, hadiz 4395.
Al-San‘ani, Al-Musannaf, vol. 5, p. 269, hadiz 9571.
Al-Zuhri, Ibn Sa‘d, Al-Tabaqat al-Kubra, vol. 2, p. 201.
Musnad Ahmad ibn Hanbal, vol. 1, p. 408, hadiz 3873.
Ibn Kathir al-Dimashqi, Al-Bidaya wa al-Nihaya, vol. 5, p. 227, Ed. Maktabat al-Ma‘arif.
Al-Suyuti, Al-Hawi lil-Fatawa, vol. 2, p. 141.
Sahih Bujari, Maktabat al-Salafiya, Libro sobre la enfermedad y fallecimiento del Profeta, vol. 3, p. 181.
‘Aisha relata:
Durante la enfermedad del Mensajero de Dios (la paz sea con él y su familia), le dimos un medicamento en contra de su voluntad, introduciéndolo por la boca. Él me indicó con señas que no lo hiciera, pero pensamos que su rechazo era simplemente porque los enfermos suelen detestar los remedios. Cuando recobró la conciencia, dijo:
«¿Acaso no os prohibí darme ese medicamento?»
Luego ordenó: «Todos los que estáis en esta casa debéis tomarlo en mi presencia, excepto mi tío Al-‘Abbas, porque él no fue testigo de lo ocurrido».
(Sahih Bujari, p. 1092, hadiz 4458, edición Dar Ibn Kathir).
Referencias
[1] Al-Muqni‘a, p. 456.
[2] Tahdhib al-Ahkam fi Sharh al-Muqni‘a, vol. 6, p. 3.
[3] Majma‘ al-Bayan fi Tafsir al-Qur’an, vol. 9, p. 156.
[4] Rawdat al-Wa‘izin wa Basirat al-Muta‘izin, vol. 1, p. 71.
[5] Tahrir al-Ahkam al-Shar‘iyya ‘ala Madhhab al-Imamiyya, vol. 2, p. 118.
[6] Jami‘ al-Ruwat wa Izahat al-Ishtibahat ‘an al-Turuq wa al-Asanid, vol. 2, p. 463.
[7] Maladh al-Akhyar fi Fahm Tahdhib al-Akhbar, vol. 9, p. 125.
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